Alemania es una república federal y, como tal, es bastante dispare del norte al sur y del oeste al este. Sobre todo este último punto, pero volveremos a este tema más tarde.
Por mucha diversidad de acentos, idiomas, costumbres, que tenga, hay una cosa que les une a todos: la bicicleta.
Es un fenómeno que reúne a todas las generaciones ya que una vez han aprendido a andar con ella, poco después de haber aprendido a andar de pie, no la sueltan hasta la edad de no poder andar más de pie.
Para un alemán, andar en bici debe ser tan natural como el respirar. O el andar de pie.

Bicicletas en Alemania
Pero para mi, ¡no!
Lo confieso, no sé andar en bici. Nunca tuve una y nunca tuve la curiosidad de usar una.
Pero empiezo a llevar ya tiempo en el país de la doble rueda y mi vida social está peligrando si no me pongo las pilas y aprendo rápido.
Si eres como yo, que un artilugio con dos ruedas te suena a algo que los demás llevan pero tu, ni muerto te subirías encima, ahí van mis consejos de principiante.
1) Andar en bicicleta no se olvida.
No es un mito. En algún oscuro momento de mi pequeña infancia, debí aprender a andar con la bici de un hermano mío. Si el recuerdo se me ha borrado, el mantenerse en equilibrio sobre la cosa ésa, en cambio, no.
Moraleja: si has aprendido de pequeño, no vas a perder el equilibrio.
Increíble pero cierto.
2) Al andar en bici, no mires el suelo, mira hacía delante.
De nuevo, si has aprendido de pequeño, ni se te va a ocurrir mirar al suelo.
Y sino, descubrirás muy pronto las virtudes de mirar hacía delante contra pegarse leche tras leche por haber mirado el suelo.
3) Al elegir una bici, asegúrate que, con un pedal abajo, tu pierna esté tensa pero no del todo. En otras palabras, no podrás estar a la vez sentado/a sobre el sillín y con los pies en el suelo.
4) Tu nueva bici tendrá suficientes marchas y unos frenos también. Buenos los frenos. Delanteros y traseros. Una bici holandesa, puede que resuelte bonita, pero al llevar un sistema sin frenos, yo la evitaría para aprender.
5) Frenar. Ya que estamos hablando del tema, esto lo vas a tener que practicar. El freno delantero, no lo aprietes fuerte, si no quieres pasar por encima de la bici.
Seguramente iba a quedar muy artístico pero también debe de doler.
En fin, conoce tu freno delantero de tu freno trasero.
6) En algún momento, vas a tener que levantar ese culo de tu sillín. Si, si. Porque vamos, no puedes seguir subiendo estas cuestas en primera marcha, soplando como un animal.
Si eres igual de miédico/a que yo – mi pésame, de paso – lo que puedes hacer es practicar en plano. Lanzas la bici a una velocidad razonable, sin pasarse. Cuando has cogido carrera, dejas de pedalear con un pedal abajo y otro arriba. Haciendo fuerza sobre los pies apoyados, levantas el culo.
¿A que ahora estás contento que te haya sugerido el punto número 3 y que tu trasero esté muyyy cerca del sillín aún?
Repite hasta que le pierdas el miedo.
7) Las curvas. Me aterrorizan y no las cojo bien, por lo tanto sólo puedo repetir como un loro lo que me han dicho: inclinar el cuerpo del lado de la curva.
Y sino, mírate tus libros del bachiller de físicas o algo equivalente, en la parte de las fuerzas de inercia, y verás porque no puedes caerte.
He de confiesar que, por mucho que me lo repita en mi cabeza, aún no se me ha quitado el miedo. En mi defensa, he cogido la bici un total de cinco veces y me da mucho respeto todavía. Lo único que puedo sugerir es practicar y más practicar.
8) El pánico. Si eres un ser propenso a los miedos irracionales – bienvenido/a al club y de nuevo, mi más sincero pésame – en algún momento puede que te entre uno de estos momentos de angustia tan estúpidos como destructores y difíciles de controlar. En estos momentos, si como yo vas andando en el bosque, elige bien los setos adonde vas a caer! Algunos pican, yo digo esto, no digo nada…
9) ¿Te has caído de la bici? No pasa nada, te vuelves a subir, enseguida.
Este truco vale para muchas cosas en la vida.
10) ¿Desanimado/a? Ten en mente por qué quisiste aprender en el primer lugar.
En algún momento, esto de andar en bici empezará a ser divertido, si, si.
Y recuerda, el anti inflamatorio y el antiséptico son tus amigos.

Lo son, lo son.
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