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Archivo para la Categoría "Imi en Francia"

Bésame mucho

Septiembre 8, 2009 gabacha 2 comentarios

No sé si lo sabéis, pero en Francia, en el colegio, es de costumbre darse besos para saludarse por la mañana.

 

Dependiendo de la región, va el tema de 2 a 4 besos.

Por ejemplo en mi familia son 3. Y empiezan por la derecha, a la italiana.

 

Pero en el instituto del suburbio parisino donde estudié, eran 4 besos.

Y éramos dos clases de bachillerato científico en saludarnos por la mañana, con unos 30 alumnos en cada una. 60 estudiantes dándose 4 besos cada mañana, os dejo imaginar el panorama.

236 besos cada mañana.

 

Hasta los profesores alucinaban un poco con nosotros.

 

Porque claro, el lunes por la mañana, mientras la primera clase salía del aula de matemáticas – en Francia es el alumno quien se desplaza de aula en aula y no el profesor -  la segunda, la mía, se ponía en cola a la puerta y todos, digo, todos los de la primera clase a darnos 4 besos a cada uno de la segunda clase.

 

Es cierto que era un caso extremo, porque si es excepcional que todos los alumnos de una misma clase se lleven bien, entre dos clases esto ya es bastante inaudito.

 

 Pero era así.

 

¿Y por qué os cuento esto ahora?

 

Por la noticia que está saliendo estos días de un lado y del otro del Rín, es decir en Francia y en Alemania para los amantes de la geografía.

 

Por motivo del contagio por la gripe A, directores de varias escuelas de Francia están prohibiendo que los alumnos se besen en los recintos de los colegios.

 

Pueden saludarse levantando la mano, en plan películas de indios y vaqueros y unos alumnos de preescolar de algún pueblo de Bretaña escriben su nombre en unos pequeños corazones de papel antes de dárselos a la profesora, para demostrarle su cariño a pesar de no poder darle los besos de rigor.

 

Esta información no ha pasado desapercibida en Alemania, donde lo de darse dos besos ha pasado en los últimos años de exótico a convertirse en el no-va-más de la última moda del saludo. O algo así.

 

Aunque, no todo el mundo sigue esta moda.

Por ejemplo, en Colonia tengo una pareja de amigos, donde le doy dos besos al marido y un abrazo a la mujer al saludarles. Curioso. Y para colmo, creo que a estas alturas, me parecería muy raro darle dos besos a mi amiga y un abrazo a su marido.

Algún día hubo que volver

Julio 3, 2009 gabacha 2 comentarios

Se acabaron las vacaciones.

 

Y tocó volver a la urbe.

Me hubiera quedado más tiempo allí, a que me mimara gente que no fuera un médico o un quirófano, a dormir más de 6 horas diarias, a sentarme en la playa, mirando el mar.

Pero ya sabemos que las pausas están hechas para ser cortas, para que recarguemos pilas antes de volver a la vida real.

Y ésta tampoco está tan mal. De hecho, próximamente, veremos como el verano existe también en Colonia.

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Home

Julio 2, 2009 gabacha 6 comentarios

Mientras estaba de vacaciones en el pueblo, una noche de mal tiempo, echaron en la televisión el documental Home, del francés Yann Arthus-Bertrand. Sabeis, el que saca fotografías de la tierra desde el cielo.

 

Mi padre había elegido el programa y todos nos esperábamos a que se quedara dormido delante. Sobre todo con la musiquita y las imágenes de paisajes tan tranquilos.

No obstante, no sólo lo miró hasta el final sino que a los demás también nos acabó enganchando, incluso al rubio, a pesar de que no se enterara de todo por culpa del idioma.

 

Las imágenes me parecieron espectaculares. Pero lo que impacta es cómo el autor relata lo que fue nuestra tierra, lo que los humanos hemos ido modificando y en base a qué factores, y como estas transformaciones humanas están acelerando un proceso que, por su efecto de bola de nieve, se nos está escapando cada vez más de las manos.

 

Dos días después, los no-abstencionistas de Francia votaron en masa a Europe Ecologie, un partido ecológista, llevando al éxito a Daniel Cohn-Bendit, el franco-alemán, ex-cabeza del movimiento estudiantil de mayo de 1968, y primero en la lista de aquél partido.

Los demás partidos, en particular el centrista que se enfrentaba a Europe Ecologie, denunciaron la fecha de emisión del documental, que como indiqué se emitió dos días antes de las elecciones.

 

Donde más votados estuvieron los ecologistas, fue en Bretaña, en los Alpes y en la región parisina.

Me pareció curioso. No ilógico, dados los temas abordados. Pero si curioso, porque aquellas fueron en grandes líneas las mismas regiones que votaron, por ejemplo, en favor del último referéndum sobre la constitución europea, al contrario del resto de Francia.

 

Son cosas que no dejan de parecerme curiosas.

 

Volviendo al tema, este reportaje está siendo objeto en Francia de innumerables polémicas de orden principalmente político, y no sólo por la afiliación de Yann Arthus-Bertrand con Daniel Cohn-Bendit.

Sin embargo, no deja de ser, de mi punto de vista, un documental muy recomendable, aunque fuera sólo por los datos, sólo por las cifras que aporta y que todos deberíamos conocer, con tal de saber qué tipo de entorno le estamos dejando a nuestra descendencia.

Está disponible libremente en Internet, en un montón de idiomas, entre los cuales el vuestro, faltaría más.

 

Así que os lo cuelgo aquí.

 

Como podreis ver, está en formato película, por lo cual es largo (93min) y sé que tenéis la misma paciencia que yo, es decir poca o ninguna.

Pero esperad a tener una tarde de domingo lluvioso, o la hora de la siesta cuando el calor asecha, dadle al vínculo y vedlo.

 

Menos polémico, o, para empezar, más discreto en su sistema de financiación, la película Nous resterons sur Terre, de la cual ignoro si ha sido traducida al español o sacada en los cines de la península, trata un poco del mismo asunto. Pero, a la diferencia de Home, sólo algunas de sus secuencias están disponibles en Internet.

A los anglo, germano y franco-parlantes, os dejo el vínculo de la página de esa película: http://www.nousresteronssurterre.com/

Si os interesa, encontrareis ahí varias secuencias video.

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En la próxima entrada, acabaremos con las cosas del pueblo y volveremos a Colonia, que ya va siendo tiempo.

El rubio, el pueblo y el desembarco

Junio 30, 2009 gabacha Deja un comentario

Seguimos con lo de ayer…

Ah, el pueblo. Su iodo, su marisco, su cocina de mi padre, sus hortalizas del jardín de mi padre, sus 13 kilómetros de calas, sus puertos…

 

vacaciones... lo olvido todo

vacaciones... lo olvido todo

 

Y ahora os voy a contar cual fue  mi mayor – y muy ridículo e injustificado – temor mientras estuvimos ahí, el rubio y yo.

Después de haber asistido a lecciones de historia, amables y sin mala intención pero algo cargantes con los padres de algunos amigos ingleses sobre la Segunda Guerra Mundial – con la respuesta clásica de mi rubio “no lo sé, es que yo no estuve” – algo temía con mis compatriotas.

Y los ingleses lo hacían por la misma razón que cuando la abuela del rubio me pregunta como fue en la guerra en Francia, o cuando pregunto a amigos españoles sobre la guerra civil: por curiosidad.

Pero, con algunos abueletes del pueblo, no sabía muy bien a qué esperarme, porque durante decenas, el francés medio estuvo pesado con los veraneantes alemanes. Muy pesado.

En fin, una paranoia mía, que se reveló totalmente injustificada, ya que hace años que el francés medio ha evolucionado, y que lo de la guerra, a nadie le importa ya.

Los miércoles, día de los niños en Francia, los alumnos del pueblo desembarcan en la playa

Los miércoles, día de los niños en Francia, los alumnos del pueblo desembarcan en la playa

Único punto: mientras estábamos en Francia, dio la casualidad que se conmemoraban los 65 años del desembarco aliado en Normandía, con el presidente Obama de invitado estrella.

Obama Beach“* titularon los periódicos, en un fino y tan original juego de palabras, creado simultáneamente por medio-millón de personas, como mínimo.

Yo lo llamé “Obama à la plage”, en referencia a un libro francés para niñas que se titula “Martine à la plage”, “Martita en la playa”, porque yo también soy fina y culta. Y por lo menos, mi juego de palabras era original, halá.

Así que, el 6 de junio en el pueblo, me temía lo peor. ¿Habría celebraciones?

Por muchas razones con las cuales no os aburriré, en el pueblo, las celebraciones del 6 de junio, como que les da un poco igual.  En resumen, ni el 6 de junio ni los 11 meses siguientes, nadie les liberó, y si alguien se coló a esta peligrosa tarea, fueron los británicos y los propios franceses que se encontraban encerrados en la zona.

El que quiera, tiene más información a su disposición gugleando “bolsa de St Nazaire”.

Sin embargo, si, este 6 de junio, hubo una celebración en el pueblo. A la ocasión de qué, no lo sé, pero aquél día hubo un desfilé de veleros antiguos, con gaitas y música bretona.

 

Ah, las fiestas del pueblo...

Ah, las fiestas del pueblo...

 

Pero el machaque de la conmemoración en la tele debió impactar un poco al rubio, que empezó a preguntarme si había bunkers en mi pueblo y donde estaban y demás. Yo sé donde están los del pueblo, pero están alejados de donde estábamos – mi pueblo tiene una costa algo larga – así que no pasamos delante de ninguno.

Búnker en el pueblo. Fuente imagen desconocida

Búnker en el pueblo. Fuente imagen desconocida.

Pero si está interesado, la próxima vez, le puedo enseñar la base U-Boat de St Nazaire, que hoy es un museo y es muy interesante de visitar.

Base submarina St Nazaire - fuente Wikipedia

Y de paso, podríamos ver los Chantiers de l’Atlantique que están al lado.

Si no os suena este nombre, son los astilleros que construyeron barcos de lujo como el France, el Normandie, el Seven Seas Mariner, y más recientemente, el Queen Mary II.

Y próximamente, dos nuevos, el Splendida y el Magnifica. Todo un programa.

En la próxima entrada, os hablaré de la película que vieron 9 millones de telespectadores franceses, incluida una servidora y, según comentan, contribuyó al éxito del partido ecologista en las elecciones europeas en Francia.

 

* en referencia a Omaha Beach, la playa del desembarco del 6 de junio 1944. Lo digo porque, lo mismo que yo no sepa todo lo de vuestra guerra civil, no tenéis por qué saberos necesariamente la historia de mi país tampoco.

Nantes

Junio 29, 2009 gabacha Deja un comentario

Seguimos con la semana de vacaciones en Bretaña . Estuvimos en el pueblo y comimos. Estuvimos en Nantes y… comimos.

Ah, Nantes… Sus tiendas

Passage Pommeraye 

Tiendas de comer

 

Sus cosas que ver…

 

La torre Bretaña

Su torre Bretaña

Su Plaza Real

Su Plaza Real

Muñecos

Sus... muñecos

Y sus restaurantes.

Si en algún futuro próximo, os pasáis por esa maravillosa ciudad, no dejéis de ir a “le 1” (que podéis llamar legüan, que es más fácil de pronunciar que su versión francesa y quedará mas guay).

Ahí comí el mejor entrante que recuerdo haber comido en un restaurante, a saber, un plato de espárragos verdes y blancos, con un huevo apenas duro (con un poco de yema líquida todavía. ¿no tendréis un nombre para ello por algún casual? ¡Auxilio!) y un poco de jamón de Pata Negra.
Por lo menos, eso ponía la carta, y la verdad es que estaba muy bueno y bien cortado el jamón, que conste.

Los precios son algo madrileños, pero sin pasarse, ya que es LA brasserie de moda actualmente en Nantes. El decorado es contemporáneo, como es de esperar en estos sitios.

La comida está rica aunque algo pequeña: personalmente no me quedé con hambre, pero si sois de los a quienes les gusta sentir como se tiende la piel de la panza y aprieta el cinturón – o si sois un pozo sin fondo – entonces éste no es el lugar adecuado.

El servicio es francés como lo llamo, es decir que no notareis cuando viene el camarero ni le tendréis que llamar ni esperarle, ni os dará la tabarra mientras estáis hablando con vuestros primos, ni vendrá a arrancaros los platos mientras estáis recogiendo el jugo del marisco con el pan, ñam ñam.

Si, yo suelo ser muy distinguida cuando como: ¿cómo reconocerme en un restaurante chic? Es facil, soy la que moja el pan en la salsa y que come con las manos. En un Buffalo Grill en cambio, me corto un montón, soy la que pide un tenedor para comer sus costillitas, soy así.

Volviendo al camarero, a unos 45€ la cena incluyendo vino y café, es el tipo de servicio que os deberían dar por norma, en provincia en la mitad norte de Francia, a no ser que hayáis acabado en un “atrapa-turistas” como lo llamamos, en cual caso os podéis esperar a lo peor.

Para algo más típico-turista, en la vena de “auténtica” experiencia francesa y tal, os recomiendo a La Cigale,  una brasserie centenaria del centro de Nantes que pertenece a los mismos dueños que el “1“.

Los platos son más tradicionales y más consistentes, el decorado sin cambiar desde hace más de un siglo – es lo que hace el encanto del lugar – y el servicio excelente. Eso si, está siempre lleno por lo cual más vale reservar.

En la próxima entrada, con un rubio exhausto después de tanto comer, desembarcaremos por fin en el pueblo.

 

Beber y comer en Bretaña

Junio 27, 2009 gabacha 6 comentarios

Por fin os actualizo mi peripecia bretona de principios de junio, abandonada vilmente desde aquella entrada de mediado de mes.

 

Tras nuestra aventura belgo-parisina, el rubio y yo llegamos sanos y salvos a St Nazaire, que es el final del recorrido del TGV. Es que después no queda tierra, es el mar.

 

St nazaire, el Loire y el oceano

St Nazaire, el Loire y el oceano. La "A" no significa nada: es solo para estorbar.

 

De ahí, dirección al pueblo, a unos escasos kilómetros, a comer. Escribo “a comer” porque es la actividad principal que tuvimos aquellos días.

 

 

¿Y qué es lo típico que se come en mi tierra?

A pesar de lo que os hagan creer Asterix y Obelix, no se come jabalíes a todas horas, no.

 

Os pongo a continuación algunos platos típicos de Bretaña con su muy aproximada pronunciación hecha por la moi:

 

Crêpes [crep, sin s], que se rellenan de cosas dulces exclusivamente: azúcar, confitura, chocolate, nuez de coco, fruta, etc

 

Galettes [ga-let] que son de harina de alforfón y se rellenan de ingredientes salados. La galette más tradicional es la “complète”, con jamón cocido, huevo y queso. Antiguamente, las galettes se utilizaban en vez del pan, que al ser de harina de trigo, era demasiado costoso.

 

Crêpes y galettes, un arte 100% bretón

Crêpes y galettes, un arte 100% bretón

 

 

Alcachofas. Una hortaliza bien popular en Bretaña. Un ahora difunto cómico francés solía decir que la alcachofa era un auténtico plato de pobres, porque al terminar de comer una, quedaban más restos en el plato que al empezar.

 

 

Alcachofas y demás hortalizas locales

Alcachofas y demás hortalizas locales

 

 

 

Marisco, que no falte.

- Crustáceos. En Bretaña, se suelen comprar vivos y se cuecen directamente en la olla.

También se pueden comprar conservados en hielo como en Madrid, o incluso ya cocidos.

Así se satisfacen a todos los gustos, que hay gente que se ataca con la idea de tener que matar a los pobres bichos. Incluso en Francia, y hasta incluso bretones, si, si. Como si una vez fuera del agua, iban a sobrevivir o algo, en fin… Y de paso esto permite endiñarles la pesca del día anterior.

 

- Conchas.

Lo más típico son las almejas y las ostras, aunque se ofrece bastante más variedad que esto.

 

 

Pescado

El del atlántico, pues.

Rape, lenguado, salmonete, rodaballo, lubina, raya, merluza, bacalao, etc

Ya los conocéis.

 

 

Charcutería

La andouille [an-duy], una salchicha imposible de tragar debido a su olor nauseabundo, a no ser que uno se haya criado con ella y esté ya vacunado.

Seguramente un invento genial de algún bretón para que los demás no le roben la comida.

 

 

Los postres

 

- El far [far], un flan con ciruelas.

 

- El Kouign Amman [kuyñ-amán]. Un pastel muy popular entre los turistas. Creo que pesa unas 10.000 calorías por microgramo pero al no haberlo probado nunca, no os lo puedo confirmar.

 

- El pastel bretón, que se parece un poco a una tarta de Santiago.

 

 

Los dulces

 

- El berlingot [bej-lin-go] de Nantes. Aunque no sea exclusivo de la zona de Nantes.

Un caramelo duro con sabor a fruta.

 

- El caramel [ka-ja-mel] con sal de mar. Para que los adultos podamos comer caramelos sin que nos los roben los niños. Hemos dicho.

 

Beber y comer en Bretaña

Beber y comer en Bretaña

 

Y lo que se bebe:

 

La sidra bretona, que se suele beber en acompañamiento de galettes y crêpes.

 

El Muscadet, [müs-ka-dé] un vino blanco seco – y cuando digo seco, es esto, seco – en acompañamiento del marisco.

 

El Chouchen [shu-shen]. Un aguardiente traicionero. Dádselo a un amigo vuestro y observad como al rato se cae. Para atrás se cae*. Muchos accidentes de espalda han ocurrido por culpa del Chouchen. Tened cuidado.
(* Es broma. Con las nuevas técnicas de fermentación esto ya no pasa. Pero la leyenda cuenta que antes el chouchen podía contener veneno de abejas y solía paralizar la parte del cerebro correspondiente al equilibrio, haciendo que la gente se cayera para atrás. A pesar de que esto ya no ocurra hoy en día, la leyenda sigue viva…) 

La Mor Braz [moj bjas], una cerveza hecha con agua del mar.

 

El chouchen es traicionero

 

 

Esta entrada era para meterse en apetito. Ahora que están planteados los ingredientes, la próxima tratará de donde se come en la bonita ciudad de Nantes.

 

Fuente ilustraciones: Mam Goudig.

Paris, taxis, trenes y racismo

Junio 16, 2009 gabacha 4 comentarios

Como habéis podido notar,  he vuelto, después de haberme tomado un sabático forzado de un poco todo lo que no fuera vital.

Efectivamente, mis palpitantes actividades de estas últimas semanas han consistido en: dormir, comer y beber, satisfacer unas necesidades fisiológicas, ducharse y volver a dormir.

 

Es decir, tres semanas al ritmo de un recién nacido, pero sin los llantos ni pañales. Y una semana de convalecencia en el pueblo, comiendo bien, paseando por la playa y haciéndome mimar por la familia.

 

Al pueblo, suelo ir en tren, como ya expliqué aquí.

Como siempre atravieso Bélgica, me acuerdo de ti cada vez, Maco.

 

De hecho, te dedico esta foto.

Lieja vista desde el tren

 

Y tendrías que ver el peaso estación que están montando en Lieja, que te sientes como Jonás en la ballena. Si, si.

 

 

Gracias a un centrismo forzado de la red ferroviaria gala, el viaje de Colonia al pueblo no puede hacerse sin una parada obligatoria, a saber: París.

Como París está hecha como está, es decir deliciosamente anticuada, toca apañárselas para cambiar de estación entre el Thalys del este y el TGV del oeste. Y no hay a mi conocimiento ningún medio de transporte cómodo para un viajero con maletas, que no sea un taxi.

Vistos así parecen estar al lado el uno del otro, pero en realidad, ¡no no! Hay que cambiar de estación entre el primero y el segundo.

Thalys y TGV. Vistos así parecen estar al lado el uno del otro, pero en realidad, ¡no no! Hay que cambiar de estación entre el primero y el segundo.

 

 

El metro parisino, ya no lo cojo cuando ando con maletas, desde que he decidido que no haría levantadora de pesos como carrera profesional.

El que haya cogido la línea 4 en Montparnasse del metro a la estación de tren me entenderá.

Para los demás, os cuento el panorama.

10 escalones para arriba, 10 metros en plano, 10 escalones para abajo, 10 metros en plano, 10 escalones para arriba, etc, sobre lo que parece ser unos dos kilómetros de pasillos, pero puede que sean más. Ni un ascensor para subir a la estación, ni siquiera una pobre escalera mecánica, nada.

Además de surrealistamente inútil y frustrante – pero, ¿no hubiera sido más simple para todos hacer el recorrido en llano? ¿Tenía el alcalde un cuñado que trabaja en escaleras? – es un dolor para unos brazos normalmente poco solicitados para transportar cargas pesadas.

 

 

Paris, templo de la modernidad

Paris, templo de la modernidad

 

 

 

 

Así que no, para cruzar París con una maleta, prefiero ir en taxi.

 

No debo se la única en pensar eso ya que casi siempre he sido la única pringada que he visto ir en metro con una maleta en París.

Esto lo solía hacer cuando era joven, fuerte y demasiado pobre como para tener otra opción de viaje. Además, debía dar pena, porque en general aparecía algún joven de los suburbios para ofrecerse, cual caballero, a llevarme la maleta en las escaleras.

Debo ser minoría en pensar esto, pero la bondad de los parisinos siempre me ha parecido infinita.

 

Sin embargo, ahora soy vieja, soy consciente que ningún veinteañero suburbano se va a apiadar de mi, así que, mejor voy en taxi.

 

Por desgracia, los taxistas parisinos ya no son los que eran: los nuevos no se saben todas las calles y navegan a todas partes con el GPS, este magnífico artilugio que lleva al impotente conductor directo a todos los atascos. Me diréis que en Madrid los taxistas tampoco se saben todas las calles. Si, pero la diferencia es que antes, el taxista parisino estaba obligado a aprendérselas todas. Formaba parte de su formación. Pero debe ser que ahora ya no. Y la diferencia se nota.

 

Cosa que me fastidia, porque significa que mi truco con los taxistas parisinos se acabó.

Para que os pueda contar mi ahora-obsoleto sistema, os tengo primero que confesar un oscuro secreto mío, del cual no estoy orgullosa, pero ahí va, por el bien de la comprensión del relato.

 

Antes, gente, era racista en taxistas parisinos.

Muy racista.

Racista de taxistas, en alguna forma.

Efectivamente, sólo cogía taxis con conductores negros.

Lo sé, está mal pensar así. Mi escasa experiencia a lo largo de los años me dio que, de media, eran más rápidos, más eficaces, más baratos – pues si, si el viaje es más rápido, automáticamente el precio es menor – y más amables. O eso era mi teoría por lo menos.

Mi taxista ideal tendría esta pinta

Mi taxista ideal tendría esta pinta

 

Al final pagaba lo mismo ya que la diferencia se la daba de propina, pero llegaba feliz, relajada y con tiempo que matar.

 

Pero esto se acabó, gente. Ahora los nuevos taxistas, sean del color que sean, navegan con el GPS, el método más seguro de chuparse todos los atascos provocados por la multitud de conductores que también van con el navegador puesto, acabando por coger exactamente el mismo camino.

 

Aún así, los 20 minutos de atravesarse París por 15€ me siguen pareciendo un chollo, sobre todo que se ve todo el centro que es muy bello, como podrá testificar el rubio que se quedó boquiabierta mientras estábamos cruzando el Louvre de par en par.

 

Además, los taxistas me siguen pareciendo muy amables.

 

Pero yo soy un bicho raro de provincia a quien le parece que todos son amables en París. Un poco miedosos, un poco estresados – pero quién no lo está en una ciudad grande – pero amables no obstante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El parisino. Algo paranoico, pero amable.

Parisinos en el metro. Algo paranoicos, pero amables.

 

 

 

 

 

En la próxima entrada, a Gabacha se le quita la narcolepsia, y con su muy sufrido rubio, llegan al pueblo.

De vuelta

Junio 12, 2009 gabacha 6 comentarios

Mis disculpas por esta prolongada ausencia, y muchas gracias por todos los simpáticos comentarios.


La última vez que escribí aquí en vivo y en directo, hace casi un mes, os contaba mi deseo de tomármelo con un poco de calma. Decisión que debió ser sabia, porque se acopló de inmediato mi cansado cuerpo, decidiendo que él también iba a ir de relax, lo quisiera o no.


Nada grave, imaginaos que a vuestro coche se le estropea el embrague, el sistema de aire acondicionado, y se le desgastan las zapatas de freno, todo a la vez, cuando ibais simplemente a cambiarle el aceite.


Pues eso, así ha sido conmigo, y así fue como hice ricos a un hospital, a cuatro médicos de Colonia y de Francia, y a mi prima que es fármaco. Pues si, ya puestos, si alguién se forra a mi costa, prefiero que quede en la familia.



Ahora, aquí estoy de nuevo, de vuelta en Colonia y de reincorporación al trabajo este próximo lunes. Un trabajo donde me han visto la burrada de dos días y medio estas últimas semanas: a ver si se acuerdan de mi todavía…


Han pasado muchas cosas en este último mes, pero os dejo con lo esencial, un pequeño video de “el pueblo”, que cura todos los males. Pueblo donde acabo de pasar unos días de mucho provecho y del cual vuelvo con las pilas recargadas y la ITV en buena vía.


Disfrutadlo, y sobre todo, intentad tomaros las cosas con tanto relax como lo estoy intentándo yo; orden del médico ;)


Este verano en las playas de Francia

Mayo 16, 2009 gabacha 6 comentarios

¿Estás dorándote al sol de la playa y de repente te das cuenta que te has dejado al novio/marido/amigo de turno/otro en casa, y nadie para echarte crema en esta zona de dificil acceso que es la espalda?

 

Que no cunda el panico, esto tiene remedio.

 

Este verano en las playas de Francia, unos hombres se ofrecerán a las mujeres que estén interesadas, para pasarles crema solar en la espalda, “a cuatro manos”.

 

La promoción se llama “Sunny Men” y es de Nivea.

haciendo clic, os llevará a la página de la promoción

 

Muguete francés

Mayo 1, 2009 gabacha 11 comentarios

Cualquiera que me conozca personalmente lo puede confirmar: en temas de Francia soy como mínimo, inculta.

No, no sé donde está Montpellier, y para enterarme del nombre del primer ministro actual, lo he tenido que guglear*.

Los alemanes, si, como lo contaba aquí, se empeñan en contarme cosas sobre España, es porque se han dado perfectamente cuenta de mi ignorancia crasa hacía lo galo.

Por lo tanto, no es con poca emoción que comparto hoy con vosotros algo que si me sé de mi país.

Os cuento. El 1 de mayo, es tradicional en Francia ofrécele a la gente un ramito de muguete para traerle suerte.

Así que ahí va, un ramito para vosotros.

fuente: Wikipedia

fuente: Wikipedia

¡Que os traiga mucha suerte! O en francés, “bónchans”.

Y que tengáis un buen 1 de mayo.

* Se llama François Fillon. ¿Lo sabíais?